
Si logras concentrarte en tu propia existencia, en tu propia naturaleza, ya nada ni nadie podrá dominarte, pues sencillamente tú te habrás convertido en tu propio amo. Entonces fluirá la ALEGRÍA desde lo más profundo de tu ser, fluirá de manera natural y será tanta que ya NO podrás retenerla. Tu ser necesitará compartirla y tu LUZ llegará al resto. Se producirá una MARAVILLOSA MULTIPLICACIÓN. Vivirás en la alegría y quien vive en la alegría vive en el AMOR, incluso entre quienes no te amen porque TÚ te habrás convertido en todo amor y el amor será todo lo que exista en ti.

Si no curáis el árbol de la vida ¿qué frutos esperáis recolectar?; fueron nuestros antepasados quienes injertaron vuestro primer árbol de la vida “Los hijos de Dios se enamoraron de las hijas de los hombres y las fecundaron”. Un árbol, fecu
ndado por una nueva fuerza genética que hubiera debido dar mejores frutos, si hubiese sido curado, podado y cultivado con habilidad espiritual y con las leyes del arquetipo, fecundador de vida, por supremo deseo del espíritu creativo.
El programa a quedado, aun si los nuevos brotes ha llevado con ellos una linfa degenerada, privada de la genuina fuerza, vuelta casi estéril e incapaz de regenerar los valores injertados con una genética primaria, capaz de desarrollar y alimentar cada vez mas y mejor el árbol de la vida y volverlo fecundo, fructífero de buenos frutos.
Todavía, después de tanto tiempo, el árbol de la vida aparece agonizante, casi estéril. ¿La vid, el sacramento, la uva?” “¿Qué habéis comprendido? ¿Cómo, como habéis trabajado la Viña del Señor?
El árbol nuevo esta para ser trasplantado y los jardineros del cosmos ya están trabajando. Los buenos brotes del viejo árbol serán injertados en el nuevo y de ellos nacerán los frutos que el espíritu del Señor saboreara, para su gloria eterna.
Paz.
Adoniesis
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