Comunidad Espiritual
Para el ser humano actual y pasado, el preguntarnos quienes somos y de donde provenimos ha sido el cuestionamiento que le ha permitido evolucionar física y mentalmente a lo largo de nuestra existencia como seres humanos.
El constante cuestionamiento si somos el resultado de la evolución cósmica, de un experimento alienígena o de un ser divino macro - cósmico nos llevan a cuestionarnos que tan confundidos estamos con respecto a nuestro origen, sin embargo las invenciones que se colocan en nuestro entorno nos permite apreciar que no solo estamos en constante evolución de lo ya existente, sino que fue dispensable la ayuda de un algo cósmico y macro – cósmico para que nuestra existencia se acondicionará a la permanente perfección del cosmos.
Si somos frutos de la evolución, ello lo podemos apreciar en nuestro mismo entorno al notar como todo nace, crece, se reproduce y evoluciona de lo material a lo espiritual. Si somos fruto de un experimento, cabe apreciar como nosotros en la actualidad podemos notar que nosotros mismos somos dioses de nuestro destino y a partir de nuestra eterna sabiduría alteramos, construimos y destruimos dado nuestros conceptos de orden y ajustes al entorno en que habitamos.
Sin embargo el poder apreciar la inmensidad de la eternidad en las noches oscuras, ver las estrellas titilantes, la belleza armónica de la fauna y la flora dentro de sus contextos de perfección, nos llevan a aseverar que realmente es dispensable la existencia de una mente superior que delineara bajo el principio básico de la evolución, la existencia de muchos algos, algo dentro de los cuales estamos nosotros, los seres humanos.
¿Quienes somos?... sin lugar a dudas somos partículas conscientes de la mente eterna, somos solo pensamientos que buscan y desean vehemente hacerse a su propia existencia y permanencia. Somos el fruto de alguna estrella que se visualiza en medio de su propio pensamiento cósmico.
(D.R.A) iluminado
Cúal es nuestra misión
En algún momento de nuestras vidas siempre nos cuestionamos sobre porque estamos en este lugar o en aquel otro… renegamos de nuestra existencia cuando consideramos que las cosas no son como deseamos. Despreciamos en ocasiones nuestro propio destino cuando una situación es favorable o discutimos con nuestro propio creador al ver que las cosas están de mal en peor.
Sin embargo, en algún otro momento de nuestra existencia consideramos que ha llegado la hora de aceptar nuestro destino y forjar nuestras metas, sean estos para bien o para mal de lo que consideramos, ha sido nuestra misión. Para unas filosofías a esta situación la denominaron karma, otros la llamarón destino, sin embargo vale apreciar como muchos escritos de importantes pensadores consideran que el destino o el karma no es más que el resultado de nuestro proceder.
Para algunos de creencias más exotéricas, esto es el resultado de la causa, obteniendo una consecuencia o efecto. – causa y efecto.
Somos una conciencia ya que tenemos la capacidad de discernir, de entender, de razonar, y estas capacidades son las que nos hacen cercanos a esa esencia divina a la que llamamos DIOS. Muchos consideran que esa esencia tal vez no existiría si la negáramos, sin embargo queda el vacio del origen de nuestra existencia y del mismo vacio o nada que nos dio origen.
Grandes científicos, pensadores en sillas de ruedas creen que el negar matemática o físicamente la existencia de una mente superior, conciencia infinita o DIOS, estamos aceptando que somos el resultado de la nada, desconociendo que esa nada puede ser entonces DIOS. Y que la nada es el resultado de la física elemental según él.
Olvidamos que nuestra misión, no es la de generar y acumular riquezas, disfrutar a plenitud nuestra naturaleza; engendrar hijos e hijas para perpetuar nuestra existencia, ni menos la de preocuparnos por entender lo que somos. Nuestra misión es la aportar a ese espíritu universal nuestra esencia, para que ella se perpetué en la infinidad de su pensamiento creador. Somos las estrellas que como pensamientos instantáneos, desean hacerse permanentes, y se proyectan en un lugar donde sus deseos y temores aparentemente se hacen realidad.
Somos parte del juego de esa conciencia macro – cósmica que nos pone a jugar para que le aportemos a ella nuestra energía para que ella pueda continuar evolucionando.
Somos estrellas
En la infinidad del cosmos podemos apreciar miles, tal vez millones de estrellas, que comparadas con los seres humanos que habitan nuestro planeta, e incluso, con las arenas de las playas en el mar, serian casi que infinitas, aun a sabiendas que nuestro planeta es uno solo, y por consiguiente, cualquier cosa que aparentemente sea difícil de poder contar, es al final finito y descifrable. Lo mismo ocurriría con las estrellas. Son apreciables, cuantificables y vivas. Todo en el universo es energía y como tal, es una conciencia viva o inerte. El cosmos es un foso donde la aparente oscuridad o sombra impide apreciar las distancias de lo que podemos encontrar en el camino. Las estrellas son solo pensamientos aparentemente eternos que deambulan en ese foso. Las estrellas son las ideas o pensamientos de esa conciencia macro – cósmica que entiende su entorno y la asimila dentro de sí, transformándolas en ideas vivas, conscientes y apreciables.
Para los antiguos mayas, nuestra existencia la entendían como el universo de los espejos, donde nuestros sentidos no eran más que el entendimiento de lo apreciable externamente en ese macrocosmos por la conciencia universal, que tal vez sea alguno de nosotros mismos tratando de comprender su existencia mediante esté micro – cosmos en el cual aparentemente existimos. En otras palabras, somos las ideas transformadas en estrellas y esas estrellas a la vez, reflejan su comprensión de su entorno en lo que muchos llaman, la matriz.
Los pensamientos dentro de nosotros mismos no sabemos a donde van a parar, solo comprendemos que tenemos el libre albedrio de realizarlos, o dejarlos en el limbo, en la aparente nada. Tal vez si entráramos en el infinito interior de nuestra mente, llegáramos al universo de nuestro pensamiento, nos encontraríamos con un universo de estrellas y galaxias que nos harían recordar lo que podemos apreciar en las noches despejadas. Apreciaríamos miles de estrellas que nos harían soñar con mundos diferentes, universos paralelos y otras formas de vidas que tal vez nos agradaría interactuar.
Las miles de estrellas nos harían sentir como un visitante a través de una nave intergaláctica, y descubriríamos que las estrellas no son más que pensamientos de ese ser dentro del cual estamos. Pensamientos momentáneos que como burbujas de agua, tienden a desaparecer, y otras a transformarse en rocas, planetas, astros.
Estamos caminando en el interior de la mente de un ser macro – cósmicos. Nos hemos transformado en la conciencia de ese ser y por ente, somos el reflejo de lo que aprecia, y la esencia de lo que él o ella es.
El ser humano y su entorno
El ser humano es el resultado de su comprensión, de su entorno y de sus sueños. Nos encontramos sumergidos en un cumulo de pensamientos que permiten apreciar nuestro entorno de una manera generosa, en donde las diversas formas de vida, de estructuras, de entendimientos conllevan a que reestructuremos a diario nuestro contexto. El objetivo humano siempre ha sido el mismo, querer comprendernos a nosotros mismos, superarnos tanto individual como colectivamente, estamos en un constante crecimiento mental, espiritual y físico, que por momentos olvidamos nuestra misión de la cual fuimos el resultado.
El afán de poder, riquezas, pasiones por el único objetivo de perpetuar nuestra existencia ha conllevado al decaimiento de los principios y valores fundamentales de nuestra especie. Sin lugar a dudas tenemos una misión creadora, pero la hemos enfocado hacia nuestros instintos consumistas, que dejamos atrás la misión enaltecedora de generar energía positiva a nuestro ser superior.
Nuestro entorno está plasmado de ambiciones, necesidades, deseos y temores que conllevan a que nuestros pensamientos sean confundidos de manera egoísta y es justamente allí, donde esos temores y deseos a manera de estrellas en nuestra mente evolucionan y canalizan en nuestros sueños y hasta en nuestra aparente realidad, lo que consideramos, la realidad alterna del micro – cosmos.
Los sueños son esa realidad en donde el ser humano se desliza a manera de caída libre, forjando un entorno plasmado de temores, deseos y que refleja una situación caótica, de guerras, violencia y descomposición social. Sin lugar a dudas nuestra realidad debe ser el fruto de nuestro pensamiento ensimismado que busca el cambio hacia pensamientos positivos, de sabiduría, de amor, de perdón y de espiritualidad.
La Sabiduría, El amor, El perdón y la Espiritualidad
El contexto de lo humanamente posible nos lleva a que busquemos y posiblemente hallemos en las profundidades de la ignorancia humana lo que consideramos descubrimiento. La realidad, la física y la química determinan que lo descubierto no es una invención, más si es un elemento de la evolución. No se ha descubierto o inventado algo nuevo, solo se ha razonado a tal punto que se ha permitido establecer pautas en donde lo existente es posiblemente reutilizado en nuevas formas del pensamiento humano. Lo único que realmente descubrimos fue nuestra esencia de escudriñar en nuestro afán de entendernos a nosotros mismos y de ese entorno que tanto incomoda a nuestros sentidos por saber su real naturaleza.
La sabiduría es una especie de cofre o tesoro que la humanidad se ha propuesto destapar con el ánimo de satisfacer sus instintos de poder y generación de riqueza, aun cuando se es consciente que todo, como en una circunferencia, en donde no sabemos dónde empieza lo positivo y termina lo negativo. La sabiduría es vista desde muchos puntos de vista, como un valor adicional del ser humano que puede ser sembrado, cultivado y cosechado en pro de la humanidad presente y futura. Sin lugar a dudas es un tesoro que el todopoderoso nos otorgo a lo seres con capacidad de razonar, para que fuéramos capaces de entenderlo a él, y comprender de una vez por todas que todo lo que consideramos descubrimiento, invención, ciencia o tecnología, el ya lo había cifrado en el básico universo de las formas y figuras que nosotros a partir de nuestro entendimiento que evoluciona a diario, está comprendiendo.
Pero el misterio de la existencia de un ser superior no queda solo en las ideas, el pensamiento, la memoria, la sabiduría macro – cósmica, hay un sentimiento que reta todo lo existente y como un eje de lo determinado e indeterminado, fluye y refluye constantemente en busca de una comprensión que permita aceptar lo negativo, y generar más de lo que ya existe.
Ese misterio incomprendido por todos en algún momento de su existencia es el que nos permite perpetuarnos en nuestra existencia de algún modo. Es la energía positiva o negativa que se complementa con nuestro ser a partir de una química soluble y explosiva desde el punto de vista de nuestra comprensión.
El amor es sin lugar a dudas una sensación en algún sistema de nuestro ser que se desliga y se apropia de nuestra existencia, nos conmueve, nos enturbia nuestros pensamientos y nos cubre de soledad que debe ser acompañada por la otra mitad de nuestro complemento.
El amor es como el hombre a la mujer o viceversa; es lo hermoso de lo bello; es la luz en medio de las tinieblas.
El amor es sin lugar a dudas esa energía positiva que hace que el cosmos exista, que el universo evolucione y que la conciencia genere ideas y estas se reproduzcan en un algo concreto.
La química del amor es un complemento de sustancias que alteran el comportamiento del universo en su más mínimo detalle y se funde en un solo sentimiento hacia lo entendible e inentendible y que permite que todos aquellos prejuicios, culpas, errores y actos negativos que puedan ocurrir en el cosmos, sean tolerados y superados. Y que nosotros los seres humanos los denominemos, actos de perdón.
Perdonar no es entregar nuestra inocencia, aceptar nuestras debilidades, irrumpir en el error constante; perdonar es olvidar para que las cicatrices en nuestra existencia no se conviertan en el Karma que desvié nuestro destine de manera ciega y confusa.
Sin lugar a dudas, estos sentimientos altruistas son los únicos que nos permitirán crecer mental, física y espiritualmente si aceptamos que son sentimientos positivos que están muy dentro de nuestra esencia, si aceptamos que ellos existen en nuestro pensamiento y son parte intrínseca de nuestro espíritu, solo así podremos llegar a ser mejores seres humanos.
Debemos luchar para que sea nuestro espíritu el que triunfe por encima de nuestros deseos y temores.
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VALE VER QUE EN COLOMBIA SON LAS 7:12 PM DEL 1 DE OCTUBRE DEL 2012
ESPERO LES GUSTE MI PRIMER POST... GRACIAS
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