Comunidad Espiritual
Estimados foreros:
Aquí se habla mucho de la buena voluntad de cambiar el mundo, ha veces se puede hacer algo, otras no, pero nunca se puede dejar de luchar.
Ha pasado algo.
Alguien ha pedido ayuda, expongo lo comentado tal cual:
Chicos oren por la region de Aysen, para que se acaben los problemas, la gente de la Patagonia, hace marchas, para exigir sus derechos.
Patagonia, Chile. En el sur.
Necesito que oren por nosotros, para que el problema se acabe.
Los Carabinero, les tiran balas de acero, balines y perdigones, a mi gente que se manifiesta por sus derechos.
Hay mucha gente herida, hay barricadas por todos lados, los caminos cortados.
Aysen se esta desabasteciendo de comida y combustible.
No tenemos hospital decente.
Toda la gente tiene que viajar y muchos mueren en el camino, por sueldos dignos.
Ya que en esta region todo es muy caro, y la gente le pagan una miseria, por nuestros recursos naturales.
Tenemos mucha agua y naturaleza fantástica, pero llega gente de afuera extranjera, y lo echan a perder para llenarse los bolsillos de plata y se largan. Haciendo represas y extinguiendo los pescados.
Necesitamos que nos escuchen, que pare todo esto.
En el CNN dan las noticias de esto.
http://www.youtube.com/watch?v=J3Jyxp2sthk&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=0lCehIdvKiw&feature=related
Gracias, gracias.
LEY CÓSMICA. MISIÓN I.
Solicito vuestra ayuda, y que esta información circule por todos los foros que conozcais, tanto de habla hispana como de otros, con el fin de hacer presión internacional sobre este asunto, y que se tomen medidas.
Esta es la primera oportunidad de empezar a cambiar el mundo, cada miembro, como una hormiguita, aportando su granito de trigo.
Es necesario ejercer presión a nivel internacional, para ello es preciso usar la red.
Por supuesto la misión es completamente voluntaria.
Gracias a todos y un cordial saludo. Haced lo que podais.
Muchas gracias otra vez.
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Cuenta conmigo, ahora mismo me pongo a ello.
Un abrazo!!!
Permalink Responder para Gabriel Celeste el marzo 24, 2012 a las 8:01pm Puedo comprender las situaciones en que toda la humanidad se encuentra envuelta en esta época de transición. Ni aquel que simule estar más calmado o seguro, o se quiera apartar desde su voluntad, inercia, dejadez, de tantas convulsiones acumulándose en tan corto periodo, está libre de sus naturales efectos. Tenemos corazón, sentimos como propias las lágrimas, necesidades de otras gentes y pueblos. Seguro que hemos vivido, o lo estamos experimentando ahora, situaciones de eso que llamamos injusticia. En nuestros países de residencia, de nacimiento, también se agitó, agita o agitará la emoción y la acción, sorda y personal unas veces, explosiva y multitudinaria en otras, que busca el siempre inestable equilibrio entre derechos y deberes. Es éste un tiempo de soluciones en verdad nuevas, no de mejorar renovando lo existente. También tenemos conciencia cósmica, mente planetaria, y sabemos de este mundo probatorio y el contínuo vagar del individuo, entre eventos y experiencias personales, en busca de sí mismo, del origen de su mismidad. Todos decían querer un mundo nuevo en un próximo futuro. Muchas inestabilidades iban a acontecer en ese tiempo. Y se apuntaron, muy convencidos, a la hermosa y trabajosa idea. Llegan los días anunciados, y los mismos que corrían hacia una todavía lejana luz, tiemblan como los ignorantes de lo que ya sabían, se agitan como juncos ante la insegura sociedad. Hay quien ejemplifica su aprendizaje y con sus modos y conocimiento de lo que es en verdad, puede lograr modular la tensión, desde el individuo, en cada zona vital que ocupa. Los ciclos de cambio en este universo, no son duales, hoy es de noche sin Luna, y mañana me levanto a finales de primavera y con el Sol en el cenit. Hay infinitos mundos y posibilidades entre el color negro y el blanco. Nos hicimos desde lo interno que conocíamos, responsables de mantener una actividad creativa, útil, tranquila y sin pausa, mientras algo se movía y después todo llegó a saltar ruidoso alrededor. Pusimos de propósito secundario en actividad, el intentar calmar a quienes quisieron ignorar y a los que por extrañas causas desconocen ciertas leyes básicas de la naturaleza. Quien pretende el ser real trabajador de la luz y el amor, del bien, ya ocupa su atención en ayudar, de modo más o menos disciplinado en su intimidad, y aprovechando también cualquier oportunidad dentro de la rutina diaria. Sin alarmas ni emergencias puntuales, hay más conciencias de las que quizá podamos imaginar, y algunas desde hace mucho tiempo terreno, insistidoras en proyectar lo recibido a nivel superiores y colaborar desde su cuerpo, sentidos y mente social, en el buen desarrollo del humano allí donde habita. Puede que se piense, al leer esto, que es muy fácil el hablar desde la lejanía, la seguridad y la frialdad de otro hemisferio. Estos pensamientos están regados con la sangre del corazón. No quiero dejar este escrito sin mencionar que, la Patagonia chilena, no es para mí un lugar extraño dentro de mis diálogos y pensamientos con conocidos personales. Si bién preferiría que tuviera otro clima meteorológico más benigno, me siento en algo identificado, por causas que no se si llamar bien personales, con esas tierras. Y tengo una curiosa predisposición, no se si mental o emocional, u otra cosa, por su isla Esmeralda. Gabriel Celeste.
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